Ser crítico equivale a situarse entre el artista y el público. (entre el político y el pueblo). Ser intérprete y juez del primero y educador del segundo.
Se debe poseer un sentimiento (sentido) dúctil, que se amolde e identifique con cada estado emocional (o situación) y haga comprensibles sus correlaciones y orígenes en la esfera del arte. (o política, en este caso algunos le llaman analista).
Para merecer el nombre de crítico, debe ser exponente de la sensibilidad y de la cultura de su época, y tener cualidades indispensables: sensibilidad, imaginación, buen gusto y cultura. Ha de poseer un temperamento exquisitamente impresionable a lo bello. Sólo así podrá sentir y comprender las creaciones del arte.
Debe estar dotado de una rica imaginación. Necesita, además, una cultura total, una cultura extensa, no basta que sea ilustrado o erudito; es preciso que sus conocimientos hayan sufrido una elaboración interna, a través de su propia sensibilidad, pues en esto consiste la cultura; si posee sensibilidad y cultura, tendrá buen gusto, que es capacidad de aquilatar y de sentir intensamente la belleza, de percibir de modo instintivo las cualidades, distinguiéndolas de los defectos.
En algún sentido el crítico se vuelve educador.
Tags: crítico, cualidades, sensibilidad